Lo obsesivo desde la Terapia Gestalt

Escrito por Espacio Gestalt el . Posteado en proximas actividades ESPACIO GESTALT

Como os comentaba la semana pasada, el próximo fin de semana tendrán lugar las Jornadas Nacionales de Terapia Gestalt en Castelldefells.

Formamos parte de la Comisión de Clínica y este año lo hemos dedicado a trabajar a cerca de lo obsesivo.

A continuación extraigo dos párrafos del trabajo que vamos a presenter a cerca de un caso, que reflejan las claves del proceso que hemos seguido y que aún hoy continúa tras tres años de encuentros terapeuticos.

“EN TIERRA DE NADIE” 

M.V. Miller define al “obsesivo como una persona que sólo tiene curiosidad infinita sobre lo que ya conoce y esta curiosidad infinita se llama duda y la duda produce mucha ansiedad. El obsesivo llega a la frontera, al punto de encuentro con el mundo y se para, duda y no puede ir más allá. Busca la certeza absoluta para poder actuar. Esta búsqueda de la verdad absoluta sólo puede cesar cuando uno tiene fe. Pero el obsesivo perdió la fe cuando era muy pequeño.

Un niño pequeño tiene que confiar en que el entorno es seguro, porque no tiene otras opciones y el niño espera que de forma natural, va a haber una continuidad en esta seguridad, pero si siendo muy pequeño este entorno no es seguro, el niño no es cuidado, es abusado, maltratado y pierde la fe en la seguridad del entorno, esto puede ser un buen germen para la aparición del obsesivo”.

¿Cómo poder hacer como terapeutas para que el paciente obsesivo recupere la fe, ya que la fe es algo que se tiene o no se tiene, pero no se puede imponer?

“Los jardineros cuando plantan una semilla no pueden hacer nada para empujar que la flor salga, pero si pueden poner medios para apoyar el florecimiento, regarla, protegerla de insectos, colocarla en el lugar más óptimo y tener fe en que crecerá. De la misma manera como terapeuta, no puedo empujar el surgimiento de la fe perdida, pero si cultivar el heteroapoyo y el autoapoyo, y esperar a que emerja la fe, pero no la seguridad absoluta del niño, sino la fe de adulto, que acepta que el mundo no es seguro, que puede equivocarse al decidir, que hay un final. Pero que todo esto le da un sentido a su vida, un valor que merece la pena vivirla”

Nieves García Berenguer. Psicóloga Clínica. Psicoterapeuta Gestalt.

Pedro Olmedo Ballester. Psicólogo. Terapeuta Familiar. Psicoterapeuta Gestalt.

Extraído del trabajo a cerca de lo obsesivo que presentaremos en la Mesa de Clínica de la AETG el próximo 29 de Abril de 2011.

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Comentarios (5)

  • david

    |

    Muy interesante, no lo había visto desde ese punto de vista. Me hace pensar en el egotismo. Espero poder leerlo algun día completo.

    Un Abrazo

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  • cele

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    que pasa cuando el obsesivo no tiene una historia ni de abuso, ni de inseguridad en su infancia? porque entonces, esa perdida de fe?

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    • espaciogestalt

      |

      En terapia gestalt no buscamos en el pasado las causas que expliquen los síntomas actuales. Lo que tenemos disponible es la situación terapeutica, donde paciente y terapeuta se encuentran y donde puede haber la posibilidad de explorar como es en este momento la pérdida de fe, como se siente solo y sin apoyos, y poder experimentar con un otro el miedo, la tristeza, la soledad y construir un nuevo fondo de experiencias, de posibilidades donde la fe pueda reconstruirse. No la fe de un niño que cree que todo va a ir bien y no habran peligros; sino la fe del adulto que sabe que a pesar de los esfuerzos en algún momento algo irá mal, algo nos entristecerá, algo nos alegrará, algo nos enfadará, pero que no estaremos solos.

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  • luciana

    |

    Buenas, yo ..me veo identificada con esta descripción estoy asistiendo a terapia pero aún se me hace muy difícil recuperar esa fe perdida de la que hablas, habrá que seguir intentando =) gracias por tu aporte!

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    • espaciogestalt

      |

      Gracias, por tu comentario y porque como bien dices el trabajo terapeutico para recuperar la fe es arduo y casi casi un acto de fe en si mismo.

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